sábado, 15 de diciembre de 2012

Capítulo 2


Subí las escaleras hasta llegar a mi habitación y tumbarme en la cama. ¿Cómo podría llevar eso de que el novio de mi propia hermana, el cuál su físico me había cautivado nada más verle? No sabía cómo iba a acabar aquella situación, pero era completamente una locura. 

Cogí el móvil y tecleé un mensaje para Sophie y Amy: ‘Me quedo sin vacaciones’
Ellas se sobresaltaron y en media hora estaban debajo de mi casa, llamando a mi puerta.

-¿Cómo que te quedas sin viaje? – Me preguntaba Amy sentada en mi cama, al lado de Sophie mirándome como hacía la bolsa para irnos a refrescar a la playa. –Eso es imposible, llevamos organizándolo muchísimo tiempo.
-Pues eso… - Le contesté.
-No. No puedo consentirlo.  – Protestó Amy.
-Vale, díselo tú a mi madre. A ver si te hace caso.
-Bien. –Dijo decidida Amy. -¿Dónde está?
-No perdamos la calma. –Tranquilizó Sophie. – Si este año no es, será el que viene, no nos preocupemos. Si hemos estado todos estos años esperando, podemos esperar un año más.
-Pero este se supone que era en el que sería el viaje de ensueño. – Dijo Amy.
-Chicas, ir vosotras. Pasároslo bien. – Las animé. –No quiero que vosotras paguéis mis platos rotos.
-¿Estás loca? – Dijo Sophie. – O vamos todas o no vamos ninguna.

Ellas seguían discutiendo conmigo. Yo las animaba a ir y Sophie se negaba, mientras Amy seguía insistiendo en que ella hablaría con mi madre. Intenté cambiar de tema contándoles lo que había ocurrido este medio día en mi casa con el novio de mi hermana, y lo conseguí. Las distraje mientras ellas se quedaban boquiabiertas con la historia.

Llegamos a la playa y estiramos las toallas en el mismo sitio que de costumbre. Nos sentamos mientras nos dábamos crema y nos reíamos. Al menos nos distraíamos un poco.

Algo me paralizó e hizo que parase de darme aquel protector solar. Aquel chico que hacía unas horas se había presentado en mi casa estaba pasando con sus amigos delante de nosotras. Fue fácil distinguirle entre tantos, su perfecto físico llamaba la atención desde kilómetros. Él me miró y yo sentí como si mi corazón se diese la vuelta. Estaba esperando a que me regalase una sonrisa o un simple saludo, pero no lo hizo. No hizo nada de eso. Él me miró de reojo y continuó andando. ¿Por qué? Esa fue mi pregunta. ¿Por qué después de haberse presentado en mi casa y sabiendo que sería mi futuro profesor de matemáticas no me dedicaba ni un solo saludo? A lo mejor es porque le parecí algo rara, o quizá porque le parecía una enana. ¿Qué sería? Y, ¿por qué me importaba tanto la opinión que tuviese ese chico de mí? ¿Por qué me molestó tanto que no me saludase? A penas le conocía.

-_____. ¿Otra vez pensando en las mates? – Amy interrumpía aquella situación. –Vamos, vamos al agua.
-Claro. – No le quitaba ojo a aquel grupo de chicos que se habían situado pocos metros más allá de nosotras. Todos ellos empezaron a jugar al volley y haciendo bobadas entre ellos. ¿Cuántos años tendrían? ¿Veinte? Pero apenas aparentaban lo que nosotras.

Aquel rubito que sería mi futuro profesor de matemáticas, no paraba de mirar para donde estábamos nosotras. No sabía donde miraba exactamente, sólo sabía que miraba en esa dirección, se había puesto gafas de sol.

-¿Qué miras tanto? – Preguntó Sophie mientras escondíamos nuestro cuerpo debajo del agua.
-Es él… -Dije.
-¿Quién? – Preguntaron las dos extrañadas.
-Aquel. El rubito con gafas de sol y de bañador verde. Ese es mi futuro profesor de matemáticas...
-¿¡Ese!? – A Amy se le hicieron los ojos chiribitas. Yo asentí.
-Oh, Dios. Es perfecto – Dijo Sophie.
-Sí, y el novio de mi hermana. - Interrumpí aquel precioso momento.
-Pues no le quitabas ojo. - Dijo Amy.
-No te gustará, ¿no? - Preguntó Sophie. 
-¿¡Qué!? – Exclamé yo sobresaltada de aquella pregunta sin sentido que acababa de lanzarme Sophie. -¿Estás loca? ¿Cómo me va a gustar el novio de mi hermana? Además, a penas se como se llama
-No sé, pero a mí ese me enamora. – Interrumpió Amy. Era mi hermano. Venía con todo su grupo de amigos, y su novia, Marta.
-Voy a saludarle. – Las dije.
-Claro, tú como siempre dándome envidia. –Rechistó Amy.
Salí del agua y me subí a la espalda de Liam sin que él se diese cuenta. Le tapé los ojos y empezó a agitar la cara intentando que las quitase de su vista.
-¡Me voy a caer! – Me advirtió.
-¡Hazlo! – Grité.

Los dos nos caímos segundos después de que lo advirtiese. Cuando caímos fue cuando vio que era yo.

-Vaya hermanita, como siempre haciéndomelo pasar mal. – Dijo.
-¿Te lo hago pasar mal? – Dije mientras nos levantábamos de la arena y nos sacudíamos.
-Lo digo de broma, sabes que eres lo mejor que tengo. – Liam me cogió del cuello y me arrimó a él.  – Luego nos vemos. – Me besó el pelo y se alejó dándole la mano a Marta.
Andaba por la costosa arena, pues se había levantado un aire muy malo que estaba trayendo unas nubes oscuras. Amy y Sophie salían del agua luchando en contra del viento para poder llegar a mí.
-Creo que deberíamos irnos. – Dijo Amy.
-Sí. – Dijimos Sophie y yo.

Empezamos a recoger todo y meterlo en las mochilas cuando empezó a gotear. Empezamos a apresurar el paso para no mojarnos demasiado. El suelo desprendía calor, pero la lluvia estaba fría. Llegamos a la esquina donde nos despedíamos cuando veníamos de la playa y empecé a caminar por la calle de mi casa. Empezaba a llover más fuerte y decidí sacar la toalla para ponérmela en el pelo.

-¡Qué guapa! – Un chico montado en bici me gritó eso con ironía.

Le miré de reojo y miré algo. Detrás de ese chico iba otro: El supuesto novio de mi hermana. No tardé nada en quitarme la toalla de la cabeza y dejar que la lluvia me mojase el pelo más de lo que ya lo había hecho. Niall ya no tenía las gafas de sol y pude ver cómo me miraba extrañado. Estaría pensando que estaba totalmente loca.

Entré en mi casa y subí a mi habitación a cambiarme. Después de eso me tumbé en la cama y pensaba. Mi hermano era feliz con su novia, una chica simpática y agradable que le daba un cariño impresionante. Mi hermana tenía novio, lo cual quería decir que sería feliz con ese chico rubio, o que ya lo era. Y mi mejor amiga ha tenido más novios que años, pero sin embargo, al único que quiso fue a Zack un chico que se tuvo que mudar por problemas familiares. Pero se enamoró. Todo mí alrededor había experimentado esa sensación que todo el mundo describe como lo más maravilloso del mundo.  Obviamente, yo había tenido novios, pero jamás había sentido esa cosquilla que decían que aparecía.

Pensando en eso, me quedé dormida hasta la mañana siguiente, que me desperté por los gritos que desprendía mi madre

-¡Arriba! – Entró y subió hasta arriba la persiana de la habitación.
-Mamá, ¿qué haces? – Pregunté incorporándome para ver la hora en el despertador que tenía en mi mesilla.
-Las nueve menos cuarto. Arriba. El profesor ya está aquí.
-¿Ya? – Pregunté sorprendida.
-Claro.– Mi madre comenzó a andar por toda mi habitación.
-¿No dirás de verdad eso de que me vaya a quedar sin vacaciones, no?
-Te lo advertí.
-Mamá, tengo diez y ocho años, ya puedo hacer lo que quiera.
-No. – Mi madre se giró y me miró directamente a los ojos transmitiéndome compostura. Me puse erguida y abrí los ojos escandalizada por su reacción. – No puedes hacer lo que quieras. No mientras vivas bajo este techo. Y ahora, arréglate y baja al salón, está esperándote ahí tu profesor con Anne.

Mi madre abandonó la habitación y yo me quedé en la cama intentando espabilarme. Más me valía darme prisa y prepararme.

Abrí el armario y saqué unos shorts y una camiseta de tirantes. El pelo me lo cepillé y bajé rápidamente hacia la cocina mientras me servía un poco de zumo.

-Buenos días, papá. – Le dije amablemente a mi padre que leía el periódico antes de irse a trabajar, como todas las mañanas.

Con el vaso en la mano atravesé aquel pasillo hasta llegar a la puerta del salón. La empujé con la cadera y dejé que se abriera. Intenté entrar pero algo no debió funcionar bien. Se me cayó el vaso y empapó toda la alfombra que mi madre tenía decorando el suelo del salón. 

-¿Qué ha pasado? – Anne se acercó alarmada -¿____? – Anne me miró extrañada.
-Lo… lo siento… - Me disculpé intentando que la tierra se abriese en ese mismo momento y me tragase. Todo lo que hacía delante de aquel chico era quedar mal.
-Iré a por la fregona. Vosotros mientras iros acomodando.  – Dijo Anne.

Niall me miraba serio. Seguramente estaría pensando que por qué tenía que hacer de profesor de tal esperpento, pero, siendo sincera, yo también me lo preguntaba.

-Hola. – Le dije con una sonrisa en la cara y sentándome a su lado. Él me lanzó una sonrisa, y para que mentirnos, pareció ser fingida. –Soy ______. Ayer no tuve tiempo de presentarme… - El me miró y echo una vaga sonrisa. –Y bueno… serás mi profesor ¿no? – Pregunté intentando salir de aquel incómodo silencio.
-Creo que está bastante claro. – La voz seca y borde de aquel chico me hicieron enfriarme totalmente. ¿Por qué era así? No le había hecho nada. Miré a mí alrededor y me quedé en silencio.

Anne entró por el salón con un cubo y una fregona y empezó a escurrirla para pasarla por aquel zumo que acababa de derribar. Me levanté del sillón mirando como aquel rubito sacaba su móvil y empezaba a jugar y me acerqué a Anne.

-¿Puedo preguntarte algo? – Le susurré.
-Dime. – Me dijo mientras no paraba de pasar de un lado para otro aquella fregona.
-¿Enserio tengo que hacer esto? – Le pregunté.
-Hazlo por mi, necesito que mamá le acepte. Le quiero... – Mi mirada fue hacia aquel chico y arrugué el entrecejo. – Un trato es un trato. 

No me gustaba ese trato porque yo estaba en medio. A parte es que tendría que estar todos los días viendo a aquel chico. ¿Por qué no otro profesor? ¿Por qué él?

-Por eso busqué un trabajo de verano en una tienda de ropa del paseo marítimo. – Me informó Anne. – Así cada vez que estéis dando clase no tendré la tentación de estar con él y aprobarás.
-Espera, espera. ¿Me piensas dejar sola con él? – Le pregunté asombrada.
-Pues claro. – Anne cogió con su mano el cubo y me lanzó un beso. Desaparecía de aquella sala mientras a mí no me quedaba otra que darme la vuelta y acercarme a aquella situación que se llamaba de una manera peculiar: Niall Horan.

PD. Si quieres el siguiente dale a Me gusta :) 







1 comentario:

  1. Me gusta no, me encanta jejejej
    Ame este capítulo, besos

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